La mayoría de las empresas tiene un sitio web. Muy pocas tienen uno que funcione como canal de venta. La diferencia rara vez está en el diseño: está en si la página fue construida pensando en lo que el visitante necesita decidir, o en llenar espacio.
Un sitio que trabaja para el negocio hace tres cosas bien: carga rápido, porque cada segundo de espera pierde visitantes; responde la pregunta del visitante en los primeros segundos, y deja claro cuál es el siguiente paso. Todo lo demás —animaciones, efectos, secciones que nadie lee— es decoración que suma peso y resta claridad.
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Qué construimos
Sitios corporativos
La cara pública de la empresa: qué hace, para quién, y por qué elegirla. Es el sitio que revisa un cliente antes de escribirle, un proveedor antes de cotizar y un candidato antes de postular. Su trabajo es generar confianza y dar el paso siguiente sin fricción.
Landing pages para campañas
Páginas de destino con un solo objetivo y una sola acción. Cuando se invierte en publicidad, mandar el tráfico a la portada desperdicia buena parte del presupuesto: el visitante llega buscando algo específico y tiene que encontrarlo solo. Una landing dedicada elimina ese trecho.
Tiendas en línea
Trabajamos sobre Shopify y WooCommerce, o con desarrollo a medida cuando el catálogo o la operación lo justifican. La elección no es de gusto: depende del volumen de productos, de la integración con inventario y de quién va a administrar la tienda día a día.
Rediseño de sitios existentes
No siempre hay que empezar de cero. Si el sitio actual tiene contenido y posicionamiento acumulado, muchas veces conviene conservar la base y corregir lo que falla: velocidad, estructura, versión móvil o claridad del mensaje. Botar un sitio con historial y partir de nuevo puede costar meses de visibilidad.
Antes de cotizar revisamos lo que ya tiene. Si su sitio actual se puede arreglar, se lo decimos. Vender un rediseño completo cuando bastaba corregir la velocidad y la estructura es fácil, pero no es la recomendación correcta.
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Optimización para buscadores, desde la estructura
El posicionamiento no es una capa que se agrega al final. Se define cuando se decide la estructura de la página, cómo se organizan los títulos, qué texto describe cada imagen y cuánto demora en cargar. Un sitio construido sin eso puede verse bien y ser invisible en Google.
Cada sitio se entrega con las bases resueltas:
- Estructura de encabezados coherente, que le dice al buscador de qué trata cada página
- Títulos y descripciones escritos para el resultado de búsqueda, no copiados del contenido
- Imágenes comprimidas, en formatos modernos y con texto alternativo
- Datos estructurados para que la empresa aparezca correctamente en resultados enriquecidos
- Mapa del sitio y archivo de rastreo configurados
- Certificado de seguridad y carga sobre red de distribución de contenidos
Esto es optimización técnica y on-page: depende enteramente de cómo se construye el sitio y es verificable el día de la entrega. El posicionamiento sostenido en el tiempo —contenido periódico, autoridad de dominio— es un trabajo mensual distinto, y se conversa aparte para no prometer resultados que no dependen solo de nosotros.
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Prioridad móvil, porque ahí está su cliente
La mayor parte de las búsquedas de servicios ocurre desde el teléfono, muchas veces con luz de día y con conexión irregular. Un sitio que se ve bien en el monitor del diseñador y mal en un celular de gama media está fallando justo donde se toma la decisión.
Por eso partimos desde la pantalla chica: tipografía legible sin acercar, botones alcanzables con el pulgar, imágenes livianas y contraste suficiente para leer al sol.
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Qué recibe al terminar
- El sitio publicado y funcionando, con certificado de seguridad
- El dominio y el hosting a nombre de su empresa, con sus claves en su poder
- Instrucciones para actualizar los contenidos que puede mantener usted
- Garantía de 90 días sobre defectos de funcionamiento
- La opción de un plan mensual de mantención, si prefiere no preocuparse
Todo queda a su nombre. Es la queja más frecuente contra los proveedores web: quedar amarrado a quien hizo el sitio porque el dominio, el hosting o los accesos están en su cuenta. Aquí no ocurre, y está escrito en el contrato.